Azúcar y harinas

Fernando Contreras

En ocasiones perdemos el enfoque de los nutrientes aportados por los alimentos doblegándonos a sus ricos encantos y sabores que por ende causan placeres en nuestro cerebro, y nos llenan de energía rápidamente, por esta razón he decidido ahondar en este tema de las azucares y las harinas conociendo sus compuestos, procesos y estructuras, etc.

El azúcar o sacarosa es un disacárido formado por la fructuosa y la glucosa, y se obtiene de la caña de azúcar o de la remolacha azucarera. La harina se clasifica básicamente según el porcentaje de proteínas que tenga y en esta clasificación tiene mucha importancia una sustancia llamada ¨GLUTEN¨, este se forma por la unión de dos proteínas que posee la harina que son la Gliadina y la Glutenina y esta unión se verifica durante el proceso de amasado, por lo tanto, la HARINA es el polvo fino obtenido de la molienda de los cereales, de algunas leguminosas y de otros alimentos ricos en almidón.

El término refinado significa retirar o eliminar impurezas, haciéndolo tanto con el azúcar como con las harinas. El azúcar tiene un color natural ámbar oscuro. El refinado consiste en la eliminación de las sustancias que dan lugar a este color, para así obtener un producto de color blanco inmaculado. Es un proceso químico que utiliza derivados del azufre para ligar estos productos y en el caso del refinado de la harina de trigo, se reduce sobre todo la cantidad de fibra y algo de grasa, así el resultado es un producto con mayor cantidad de proteínas (gluten en el caso del trigo) y de hidratos de carbono (almidón). Dando lugar a una harina moldeable para la fabricación de panes más blancos, más ligeros y menos “ásperos o burdos” al paladar. Es importante recalcar que existe en el grano de cualquier cereal.

Entonces mi pregunta es ¿será necesario eliminarlos de nuestra dieta?, a sabiendas de que el consumo elevado de hidratos de carbono simples refinados (mono y disacáridos) aumenta el riesgo de padecer: diabetes mellitus, obesidad, problemas cardíacos y circulatorios, problemas hepáticos, problemas renales, alzheimer, presión arterial, alteraciones en el comportamiento humano e hiperactividad y algunos científicos las han relacionado con las células cancerígenas (en diversos estudios de investigación indican que las células cancerosas consumen más azúcar que las células normales), etcétera.

Se cree que el azúcar está asociado a la excesiva secreción de insulina para evitar el aumento de la glucosa en la sangre después de su ingesta. Además, la harina y el azúcar aportan muchas calorías y se incluyen en alimentos considerados como suministradores de “calorías vacías”, se les llama así debido a la ausencia de vitaminas y minerales. Esta es una de las razones por la cual el consumo excesivo de dichos alimentos ejerce una saciedad de hambre para el organismo desplazando el consumo de alimentos ricos en nutrientes, y puede dar lugar a la desnutrición.

Se sabe que las dietas ricas en azúcar y almidones pueden provocar un aumento excesivo de peso y resistencia a la insulina, creando el ambiente ideal a padecer diabetes mellitus tipo 2 (DMT2). Esta enfermedad ha experimentado un drástico aumento de incidencia en las últimas décadas, principalmente debido a factores del estilo de vida occidental, como la falta de ejercicio (sedentarismo) y las dietas altas en calorías. Se ha demostrado consistentemente que la DMT2 es un factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer. Por lo tanto, los cambios en la dieta pueden reducir significativamente el riesgo de desarrollarlos (DMT2 Y Alzheimer), y con ello aumentar la calidad de vida y mejorar la longevidad.

En cuanto a las características positivas de estos dos alimentos el Instituto Canadiense del Azúcar y Almidones indica que el cuerpo comienza a metabolizar los carbohidratos tan pronto como se encuentran con la saliva, y el proceso continúa a través del estómago hasta el final en el intestino grueso. En el momento en que los azúcares y almidones entran en el torrente sanguíneo, se descomponen en unidades pequeñas (glucosa, fructosa y galactosa), que son utilizadas por las células del cuerpo para obtener energía. De hecho, la glucosa es especialmente importante para el cerebro y la función de los glóbulos rojos.

El problema es que los azúcares que el cuerpo necesita se obtienen mejor a través de las fuentes de alimentos naturales, no de azúcares (refinadas) añadidos en los alimentos procesados. “Estas son adiciones saludables a tu dieta,” afirma el Dr. Andrew Bremer, un pediatra y experto en edulcorantes del NIH. “Cuando te comes una naranja, por ejemplo, estás recibiendo una gran cantidad de nutrientes y fibra dietética junto con los azúcares naturales”.

Los expertos aconsejan que, aunque los azúcares naturales son necesarios para el cuerpo, no significa que debemos ignorar la cantidad (de azúcares y carbohidratos -harinas-) que consumes en tu dieta. Las dietas demasiado altas en carbohidratos, en particular los compuestos por azúcares que se digieren rápidamente (como el arroz blanco, las papas blancas, la harina blanca, pastas, etc.), pueden ser perjudiciales para la salud. No sólo sería muy difícil cortar por completo el azúcar de tu dieta, sino que puede ser malo. Tu cuerpo necesita azúcar para funcionar correctamente, pero no de los productos procesados de hoy en día.

Otra manera fácil de cortar el azúcar de tu dieta, según la Academia de Nutrición y Dietética, es evitar o limitar alimentos tales como Cereal, Yogur con sabor, Caramelos, Productos horneados, Comidas congeladas, Barras de granola, barras de proteína, barras de cereales, Salsa para pasta, Productos de frutos secos, Alimentos para niños, Condimentos, Comidas instantáneas.

La conclusión: limitar o cortar el azúcar añadida y las harinas de tu dieta ayudara mantener más fácilmente tu peso y los niveles de energía saludables y reducirá el riesgo de padecer enfermedades crónicas.

EL ARTICULO AQUÍ ESCRITO ES MERAMENTE INFORMATIVO Y DE CARÁCTER SOCIAL RESPETANDO LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO Y EL LIBRE ALBEDRIO DE HABITOS ALIMENTICIOS Y DE CONSUMO