¿Qué ocurre si demuelen casas catalogadas?

María Bustamante Harfush

Duele Polanco, al ver la demolición sistemática y paulatina de su patrimonio arquitectónico. El registro del número de edificaciones destruidas en lo que va del siglo XXI es dramática, considerando que más de 100 casas patrimoniales se han perdido. Varias de éstas sin catalogar, pero sorprendentemente, también son numerosas las edificaciones catalogadas por las instituciones oficiales las cuales de igual forma se han derrumbado o transformado radicalmente.

A principios del siglo se hizo una fuerte denuncia, varios vecinos nos opusimos al cambio, a la destrucción de la identidad del sitio que es nuestro entorno, por el cual sentimos arraigo y somos testigos visuales de éstas casas, edificios y el paso de sus habitantes. Para la gente mayor, es un lugar con historia, la de sus vivencias y anécdotas. Para los más jóvenes, -también sensibles a la imagen de la colonia- sus edificaciones por sí solas transmiten la historia y las distintas etapas constructivas, económicas y sociales de Polanco. Para los estudiosos, también es un tema de denuncia los casos de radicales transformaciones en obras de Pedro Ramírez Vázquez, Augusto H. Álvarez, Carlos Lazo, Ramón Marcos Noriega, Abraham Zabludovsky y muchos más, porque todos los grandes arquitectos de México dejaron alguna o varias obras suyas entre sus calles. Hay edificios de Sordo Madaleno ¡hoy irreconocibles! Alterados, agredidos y transformados en una imagen degradante.

Nos apura que no exista -en primer lugar-, un registro completo de las edificaciones con valor, -por más que se ha insistido en esto-; que la lista de edificios catalogados decrezca sin verdadera justificación; que los jueces sobrepongan los intereses económicos y se deslinden de lo importante que es preservar el patrimonio edificado sobre los interés económicos, donde dan prioridad a los propietarios –desarrolladores- otorgando el permiso para demoler edificaciones catalogadas, anteponiéndose a las instituciones destinadas a protegerlo.

Hay casos de propietarios sensibles que aprecian el tener un inmueble catalogado y bien conservado, pero como bien se sabe, el uso constante de los inmuebles y la viabilidad económica en su mantenimiento son los elementos que verdaderamente los blindan del cambio. He conocido ambos casos, las personas que la cuidan y restauran y los que están a la espera de hacer el mejor negocio posible con la casa familiar de generaciones demoliéndola, justificando que fueron los desarrolladores quienes demuelen y no ellos.

De acuerdo con FUNDARQMX (www.fundarqmx.com) existen más de 1000 edificios con valor patrimonial en las distintas colonias de Polanco y sin embargo cada vez son menos los edificios catalogados, entre los que están “oficialmente” declarados y los demolidos. Preocupa que en un universo de poco más de 4000 inmuebles, el patrimonio inventariado-catalogado no rebase más del 6% del total y aun así cuestionemos la pertinencia de su preservación.

La ciudad de México –pese a todo-, sigue siendo una urbe de oportunidades, de desarrollo, de evolución y no podemos pretender detener ese impulso, menos cuando el valor del metro cuadrado está por los cielos. Pero sí debemos frenar el deterioro de la imagen de las contadas zonas de la ciudad que tienen un carácter y un estilo particular que le dieron una presencia tal, que las distinguieron de otras.

Es la arquitectura un ingrediente fundamental en la imagen de las colonias de la ciudad y Polanco tiene lo suyo, ¡conservémoslo!

 

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