La OMS añadió una nuevo transtorno mental a su lista de patologías

Redacción

La Organización Mundial de la Salud (OMS) actualizó después de 28 años la Clasificación Internacional de Enfermedades y uno de los nuevos añadidos en el listado de patologías que llamó la atención fue la inclusión de la adicción a los videojuegos como un nuevo trastorno mental.

Según la información que proporcionó en el listado la adicción se evidencia en tres conductas:

  1. Perder el control sobre la frecuencia, intensidad y duración que pasa jugando.
  2. Los juegos son prioridad, incluso sobre otros intereses y actividades diarias
  3. La conducta se mantiene a pesar de que su comportamiento este teniendo efectos negativos en la persona.

Incluimos el desorden de jugar de forma adictiva tras analizar las pocas evidencias que tenemos y tras escuchar a un Comité Científico que sugirió incluirlo como una enfermedad que puede y debe ser tratada”, explicó el lunes 18 de junio del 2018 el director del departamento de Salud Mental y Abuso de Substancias de la OMS, Shekhar Saxena.

El problema con los videojuegos aparece cuando el consumo es abusivo y cambia el comportamiento de la persona: se aisla, no hace actividades que solía hacer, deja o descuida la escuela o el trabajo, no duerme, incluso no come y solo piensa en jugar. Según Saxena se puede prevenir, porque la conducta adictiva es progresiva, es decir avanza conforme pasa el tiempo el comportamiento se va asentando en el individuo.

Lamentablemente, niños y adolescentes se ven afectos, puesto que pasan más de cuatro horas de juego diario, con intensidad y frecuencia alarmante y con cambios en su comportamiento. Para los infantes y adolescentes representa un grave riesgo pues no quieren cenar, no quieren ir a la escuela y en ocasiones tienen comportamientos violentos cuando intentan separarlos.

“Tiene los parámetros de cualquier otra adicción. En este caso, es comportamental, como la ludopatía. Es una forma de escapar de un problema. En vez de enfrentarlo, se huye con un comportamiento compulsivo que muchas veces empieza a tener efectos perjudiciales en la vida cotidiana, en el trabajo, la escuela, con problemas de concentración y falta de atención. Impacta en el sueño y también en las relaciones sociales o familiares”, señaló Laura Jurkowski, psicóloga y directora de Reconectarse, centro especializado en adicciones a Internet.