Lo que hacen frente al colapso es “demasiado poco y demasiado tarde”

Por: Eduardo Farah

El mundo cambio, y lo ignoran…

Con el avenimiento de la red global de comunicación y de los procesos de globalización la realidad que rigió los siglos XIX y XX se modificó tanto que entramos en un nuevo paradigma. Anteriormente se dividía el mundo en izquierda o derecha, socialismo o capitalismo, dependiendo de los valores que funcionaban y a las necesidades de la época, aunque ambos sistemas promovían el progreso indiscriminado o desarrollismo como si los recursos fueran infinitos y no hubiera consecuencias.

El mundo comenzó a cambiar, la población incremento drásticamente: de 2000 millones en 1930 a 7300 millones en 2018, por lo que gran parte de las áreas productivas del planeta están siendo activamente ocupadas y explotadas, lo que genera un agotamiento tanto de selvas, bosques y pasturas; acrecentándose la desertificación y la erosión en la tierra; y en los océanos un agotamiento desde el fitoplancton del que se ha perdido el 50% en menos de un siglo, hasta las pesquerías donde las principales están en peligro de colapsar.

Así mismo la composición de la atmosfera se modifica rápidamente por el incremento de CO2, gas metano, químicos y partículas mientras las aguas superficiales y los océanos se contaminan a nivel planetario con plásticos y químicos. Todo lo anterior incrementa con el consumismo imparable de las personas, con consecuencias jamás vistas en la historia de la humanidad.

La sexta extinción de especies ha comenzado, anteriormente hubo cinco grandes extinciones donde más del 70% de las especies desaparecieron por impactos de asteroides o vulcanismo, solo que esta vez el desastre lo está generando el homo sapiens (“sapiens pestis”).

Lo absurdo es que este proceso de extinción se va a ir agudizando y no se está haciendo mayor esfuerzo por revertirlo, fuera de algunos llamados de atención por los científicos o escritores de ciencia ficción y cine. La catástrofe ecológica se mantiene fuera del debate mundial, mientras tanto la mayoría de los habitantes están inmersos en resolver sus necesidades inmediatas y sus deseos consumistas.

Es como si un individuo de edad media va a ver un médico porque tiene una pequeña tos y ya en el consultorio le realiza más estudios, resulta que tiene cáncer de pulmón que se está extendiendo y le da dos opciones: no hacer nada y entre tres y seis meses morir o iniciar tratamientos que son muy fuertes, y alteraran su vida como la conoce. El paciente se queda anonadado y empieza a negar los hechos y quiere continuar su vida como si nada ocurriera, pero el médico con estudios en mano le demuestra los hechos, por lo que el paciente tendrá que cambiar totalmente su manera de vivir.

Una analogía con lo que está pasando en el planeta, el cambio climático y las extinciones van a generar caídas dramáticas en la producción alimenticia, acompañadas de migraciones incontroladas, revueltas y guerras por el hambre, escasez de agua y por sobrevivir a toda costa que podrían destruir la vida humana si no comenzamos a tomar medidas drásticas, no individuales sino colectivas porque el cambio que una sola persona produce no se compara con el daño de 7300 millones.

Lo extraño es que la humanidad, excepto algunos pocos, en vez de enfrentar el nuevo paradigma lo evaden. Mientras tanto los políticos siguen en su retórica vacía y en sus propuestas disque de izquierda o derecha y hasta se dicen sustentables, pero todo esto es disfuncional frente a la nueva realidad, ya que no entienden el ecocidio global en proceso, aunque siguen haciendo reuniones internacionales de la ONU, gobiernos, etc. donde todo lo que hacen o acuerdan resulta ser “demasiado poco, y demasiado tarde”.

Bye bye happiness, hello loneliness
I think I’m-a gonna cry-y