Utilizar el celular constantemente genera más daños de los que se pensaban

Redacción

Diversas investigaciones indican que el tiempo que se pasa usando teléfonos móviles interfiere con el sueño, autoestima, relaciones, memoria, capacidad de retención, creatividad y productividad, así como habilidades para resolver problemas y tomar decisiones.

Además de lo anterior, hay afectaciones más graves: utilizar constantemente el celular eleva de manera crónica los niveles de cortisol, la principal hormona del estrés de nuestro organismo, por ello el celular podría amenazar la salud y acortar la vida.

La mayoría de las discusiones sobre los efectos bioquímicos de los celulares se han enfocado en la dopamina, un químico cerebral, derivado del aumento o disminución de dopamina se crean hábitos o adicciones. Los celulares y las aplicaciones están explícitamente diseñadas para detonar la liberación de dopamina, con el objetivo de hacer que sea difícil dejar de usarlos.

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Pero los efectos de otra hormona, el cortisol, derivado del uso de los móviles son potencialmente más alarmantes:

La liberación del cortisol genera cambios fisiológicos tales como aumentos repentinos en la presión arterial, la frecuencia cardiaca y el azúcar en la sangre, con lo que ayuda a reaccionar y sobrevivir amenazas físicas graves.

Pero, también, el cortisol en respuesta a generadores de estrés emocional en los que el aumento de la frecuencia no es de gran beneficio, como revisar el celular y ver noticias alarmantes, mensajes de personas enojadas, etcétera.

Afectaciones a corto plazo

Niveles elevados de cortisol afectan a la corteza prefrontal, un área del cerebro crítica para la toma de decisiones y el pensamiento racional.

La afectación de la corteza prefrontal hace decrecer el autocontrol. Cuando se une a un deseo poderoso de mitigar la ansiedad, esto puede llevar a realizar actividades que en el momento podrían parecer que alivian el estrés pero que son potencialmente fatales, como escribir un mensaje mientras conducen un automóvil.

Los efectos del estrés pueden ser amplificados aún más en un estado de hipervigilancia, que a veces se manifiesta como “vibraciones fantasmas“, en las que las personas sienten que su celular vibra en su bolsillo.

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Los niveles base de cortisol decaen y fluyen en un ciclo regular de veinticuatro horas que se descontrola si una persona duerme menos de siete u ocho horas por noche, dormir menos también es influenciado por el uso del celular.

Afectaciones a largo plazo

Si ocurre solo ocasionalmente, el incremento repentino de cortisol inducido por el teléfono podría no ser importante. Sin embargo, en promedio una persona pasa cuatro horas al día mirando su móvil y lo mantiene al alcance de la mano casi todo el tiempo, de acuerdo con una aplicación de monitoreo de actividad llamada Moment. El resultado, como Google ha destacado en un informe, es que “los dispositivos móviles cargados con redes sociales, correo electrónico y aplicaciones informativas” crean “una sensación constante de obligación, lo que genera estrés personal no intencional”.

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“Tus niveles de cortisol están elevados cuando tu celular está a la vista o cerca, o cuando lo escuchas o incluso piensas que lo escuchas”, dijo David Greenfield, profesor de Psiquiatría Clínica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Connecticut y fundador del Centro para la Adicción al Internet y la Tecnología. “Es una respuesta al estrés, y se siente poco placentera, y la respuesta natural del cuerpo es querer revisar el teléfono para hacer que se vaya el estrés”.

El ciclo generado de revisar el celular constantemente conduce a niveles de cortisol elevados crónicamente. Los niveles de cortisol elevados crónicamente han sido relacionados con un mayor riesgo de problemas de salud graves, incluidos depresión, obesidad, síndrome metabólico, diabetes tipo 2, problemas de fertilidad, hipertensión arterial, demencia e infartos cerebrales.

Hay solución

si se rompe este ciclo fomentado por la ansiedad, se pueden reducir los niveles de cortisol, lo que puede tanto mejorar el juicio a corto plazo como bajar el riesgo a largo plazo de problemas de salud relacionados con el estrés.

Para hacer el teléfono menos estresante, se puede empezar con apagar todas las notificaciones excepto aquellas que realmente quieres recibir.

Posteriormente, poner atención a los sentimientos que genera utilizar cada aplicación. Esconder las aplicaciones que generan mayor estrés en una carpeta que no esté en la pantalla principal. O, mejor aún, bórrarlas durante unos días.

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También hay que prestar atención a cómo cada aplicación afecta físicamente. El estrés y la ansiedad a menudo se manifiestan como una sensación de contracción en el pecho.

Descansos regulares también pueden ser una manera efectiva de devolver el equilibrio a la química del cuerpo y recuperar la sensación de control. Además, intentar darse cuenta cómo se sienten el cerebro y el cuerpo tras las ansias de tomar tu teléfono inducidas por la ansiedad —sin rendirse inmediatamente ante ellas—.