Los más vulnerables sufren a causa de los más ricos del planeta: El 10% de la población es culpable de las emisiones que contribuyen al cambio climático

Redacción

La mayoría de la población ha estado pensando cómo disminuir su impacto individual en el medio ambiente: plantar más árboles, separar la basura, reutilizar y reciclar, consumir menos plástico, etcétera, medidas «pequeñas» pero con lo que buscaban contribuir para reducir los efectos del cambio climático.

Los diferentes países realizan cumbres en contra del cambio climático, hacen llamamientos a la población para que contribuyan, pero recientes estudios indican que con que el 10% de la población más rica del planeta deje de consumir más recursos en pocos días de los que la mayoría de la población consumiría en un año y viva en las posibilidades de un ciudadano promedio se reduciría el 30 por ciento de la huella ecológica de la humanidad (1.5 grados centígrados, la ONU dijo que para evitar un punto de no retorno se debía descender la temperatura de la Tierra 2 grados).

Según Kevin Anderson, doctor universitario en Medio Ambiente, y Greta Thunberg, reconocida activista ecologista, difundieron los descubrimientos de una de las últimas publicaciones de Oxfam, esto en una cumbre contra el cambio climático solicitada por la ONU: sólo con limitar el consumo del 10% más rico del planeta a niveles de un ciudadano europeo corriente podríamos reducir de golpe un tercio de la huella ecológica de la humanidad (en torno a 1.5 grados centígrados) aunque el 90% restante de la población no cambiara sus hábitos.

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La hipótesis pikettiana medioambiental: funciona exactamente igual que la teoría sobre las desigualdades económicas que difundió Thomas Piketty: el 10% de la población más acomodada del planeta es responsable del 50% de las emisiones de todo el globo. Si se observa el 20% de la cúspide (donde también entrarían la mayoría de europeos) se apreciará que son responsables del 70% de todas las emisiones. La mitad más pobre de la población mundial tan sólo genera alrededor del 10% de las emisiones. Y, sin embargo, vive mayoritariamente en los países más vulnerables ante el cambio climático.

Las consecuencias del estilo de vida de los más ricos las pagan los más pobres.

El nuevo método, gracias a esta teoría, sería poner el foco de atención en los percentiles de renta de cada país, debido a que
según las emisiones recopiladas por el International Climate and Environmental Research, en Oslo, el consumo individual es responsable del 64% de las emisiones mundiales (el 36% restante son Gobiernos, inversiones de transporte y el transporte internacional), cómo se hace hasta ahora, la responsabilidad del cambio climático era arrojado tras un análisis por países.

La brecha contaminante se puede observar así: un ciudadano sueco normal consume 4.3 veces más que un keniata, un superrico de este país puede consumir el equivalente a 60 ciudadanos keniatas. O también, que la huella de carbono total de la mitad de la China más pobre, 600 millones de personas, es idéntica a la del 10% de los estadounidenses más ricos, 30 millones de personas.

Ricos-ricos y ricos-pobres: también se advierte que las diferencias de consumo entre los ricos de cada país son enormes: Estados Unidos sigue siendo el país proporcionalmente más contaminante del mundo y con diferencia, aunque los chinos se les van acercando. A día de hoy, un tercio de ese 10% más rico del mundo vive en Estados Unidos, y la mayoría de los otros agentes supercontaminantes viven en los mejores países de la OCDE.

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Los ricos son responsables, pero unos ricos más que otros. Fuente: Oxfam.

Los ricos van a hacer todo lo posible por limitarlo: como revela Oxfam, “los únicos beneficiarios de que tanto en París como en lo sucesivo no se adopten medidas firmes para combatir el cambio climático son los miembros de una élite mucho más reducida, que tienen un interés personal en que la economía mundial siga siendo intensiva en carbono y profundamente desigual”. El número de milmillonarios de la lista Forbes con intereses en el sector de los combustibles fósiles ha pasado de 54 en 2010 a 88 en 2015, mientras que el conjunto de sus fortunas personales se ha incrementado en un 50%, pasando de más de 200.000 millones de dólares a más de 300.000.

A día de hoy, si queremos implantar medidas urgentes y efectivas, podríamos empezar por limitar el uso de jets privados y piscinas climatizadas de los millonarios, y continuar con las medidas de los gobiernos para su población y aunado a esto las acciones individuales.

En 2015 ya lo mencionaba OXFAM, pero pocos prestaron atención a sus estudios y declaraciones.