5 mitos que utilizan los antivacunas

  • 1. “Inmunizar padeciendo la enfermedad, no son necesarias las vacunas”

Las vacunas interactúan con el sistema de defensa del organismo para propiciar una respuesta similar a la que produciría la infección natural, pero sin causar enfermedad ni exponer a los riesgos de la misma. En cambio, la inmunización por infección natural puede provocar graves complicaciones como retraso mental  provocado por Haemophilus influenzae tipo B, defectos congénitos debidos a la rubeola, cáncer de hígado derivado del virus de la hepatitis B o muerte por sarampión.

  • 2. “Las vacunas contienen mercurio”

A algunas vacunas se les añade tiomersal, un compuesto orgánico con mercurio que actúa como conservante. Sin embargo, no existen pruebas científicas que sugieren que la cantidad de tiomersal utilizada en las vacunas entrañe un riesgo para la salud. Todos hemos consumido en alguna ocasión alimentos con cantidades ínfimas de mercurio: http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2011/09/12/203056.php.

  • 3. “Causan autismo”

Es falso y ha sido desmentido en muchos artículos. La revista The Lancet retiró el artículo de Andrew Wakefield en 1998, pues erróneamente asociaba la vacuna contra el sarampión, la paroditis y la rubeola con trastornos del espectro autista. ). En 2015, la revista PNAS sacó a la luz un estudio cofinanciado por un grupo antivacunas que, contra todo pronóstico para ellos, concluía que estas no juegan ningún papel en la neuropatología de los TEA. Ni en el hipocampo, más pequeño en los autistas, ni en otras estructuras neuronales se observaron diferencias. Además de que no había cambios de comportamiento en los vacunados, como denunciaban los antivacunas.

Incluso organizaciones como la Confederación Autismo España desmienten públicamente que las vacunas causen estos trastornos (http://www.autismo.org.es/actualidad/articulo/las-vacunas-no-causan-autismo).

  • 4. La vacunta combinada contra la difteria, el tétanos y la tos ferina puede provocar Síndrome de Muerte Súbita del Lactante.

No existe una relación causal entre la administración de las vacunas y la Muerte Súbita del Lactante. Sin embargo, las enfermedades que esta vacuna combinada previenen si son de alto riesgo, pues pueden causar discapacidades o la muerte del recién nacido.

  • 5. El SIDA surgió de una vacuna.

En 1992 se publicó un artículo que sugería que el SIDA se había originado a partir de las vacunas en contra de la polio administradas en el Congo Belga entre los años 1957 y 1960. Los autores argumentaban que el compuesto inmunológico se cultivó en células de riñón de chimpancé contaminadas con el Virus de la Inmunodeficiencia de los Simios (VIS), que en las personas vacunadas había mutado a una forma viral (VIH). Pero se desmintió ya que el VIS no se encuentra en las células del riñón y no se emplearon células de chimpancé, además como ambos virus no tienen muchas similitudes, el desarrollo de una mutación habría conllevado décadas y no años.