Comer chatarra: moda, necesidad o adicción

Fernando Contreras

A inicios del siglo XX la proliferación de oficinistas, burócratas, obreros y trabajadores exigieron a hombres y mujeres que incursionaban en la modernidad de un México más productivo a un cambio de hábitos cotidianos. Las fonditas de comida corrida, los tacos, las tortas, las quesadillas, agua de horchata, el tepache, etc., eran alimentos básicos a bajo precio y satisfacción de hambre en poco tiempo, podríamos decir que la idea de comida rápida para los mexicanos no era una novedad en los ochentas pero cambió radicalmente de alimentos tradicionales a comida industrial, pues en 1985 llego una de las franquicias más impresionantes (McDonald’s) que abrió su primer local en periférico sur el día 29 de octubre, lo que absurdamente se convirtió en uno de los grandes  anhelos de la clase media aspiracional, con largas filas el día de la inauguración la gente ansiosa de asimilar la experiencia de comer una hamburguesa en un lugar idéntico a cualquiera de los que hay en Estados unidos, con precios accesibles detono el boom de la moda fast food.

En esta nueva era de globalización que induce al consumismo recurrimos a la comida rápida (fast food)  introducida en el país como parte de la cultura de la industria de alimentos procesados del vecino país del norte. Elementos como la azúcar, harinas, sal, conservadores, grasas y aditivos, son ingredientes esenciales de factor común. Esta nueva forma de alimentos procesados y prefabricados no aporta los nutrientes necesarios al organismo pero si favorece a la industria fast food con jugosas ganancias, caso contrario al sector salud que es el responsable de corregir y tratar  los padecimientos y enfermedades consecuencia del consumo de estos alimentos.

Algunas de las enfermedades derivadas de la comida rápida en los órganos como el corazón, el hígado, los riñones, páncreas etc. Se pueden ver afectadas con padecimientos como infartos, obstrucción de arterias, insuficiencia renal, diabetes tipo 2, hipertensión o cáncer, además la comida rápida puede hacer que nuestra piel se vea más vieja debido a las grasas, los sabores artificiales y aditivos que impide que la dermis se oxigene adecuadamente.

Además causa efectos similares a la  adicción, por el sabor agradable (mucha azúcar, muy salada y grasas) que tienen un efecto de placer para el cerebro y en recompensa a este intercambio el cerebro libera dopamina, también puede desencadenar comportamientos compulsivos como un tipo de droga, además los problemas psicológicos a causa de los azucares, grasas, sal y sabores artificiales que pueden derivar en padecimientos tales como déficit de atención, ansiedad, frustración, falta de comunicación y depresión. Así que ya lo sabe quiénes consumen estas comidas en grandes cantidades son más propensas a sufrir episodios de tristeza.

Fuentes

Federación mexicana de diabetes ac

Data salud cdmx