¿Cuál es la diferencia entre virus y bacterias?

¿Sabías que la existencia de los virus y las bacterias en la Tierra es anterior a la aparición y evolución de la gran mayoría de los seres vivos actuales? Ambos son invisibles al ojo humano, y son mundialmente conocidos por las variadas enfermedades que causan, tanto en los seres humanos, como en el resto de organismos vivos.

En ocasiones se utiliza el término virus y el de bacteria de forma indistinta y, por tanto, errónea. Además, los síntomas de infección para diferenciar entre virus y bacterias son también diferentes, así como el tipo de medicación que ha de utilizarse para combatirlos..

Diferencia entre virus y bacteria

Tamaño

Las bacterias son mucho más grandes que los virus (a veces hasta 100 veces más grandes), siendo posible la observación de éstas mediante microscopía óptica, mientras que para ver los virus se necesita microscopía electrónica de mayor resolución.

Estructura

La anatomía de las bacterias incluye una resistente pared celular, así como membranas estructurales y diferentes órganos intracelulares (ribosomas, citoplasma, genoma bacteriano, entre otros). Los virus, en cambio, solo cuentan con su material genético incluido dentro de la llamada cápside vírica.

Reproducción

La célula madre de las bacterias se reproduce de forma autónoma, es decir, sin la necesidad de otro organismo para poder dividirse y trasmitir su información genética a sus células hijas, las cuales también son capaces de volver a dividirse y seguir con el proceso reproductivo.

En cambio, los virus son incapaces de reproducirse sin un ser vivo al que infectar o parasitar, es decir, sin la ayuda de la maquinaria enzimática y reproductiva de otra célula a la que infectan, permitiendo así su reproducción mediante un proceso de réplica del material genético que crea el «nuevo» virus.

Diferencia en el contagio de virus y bacteria

Cuando las bacterias infectan algún organismo, los efectos de su contagio se deben a la acción de diferentes productos metabólicos de las mismas, los cuales resultan dañinos para el organismo infectado, causando así, diversas enfermedades para las que es necesario el suministro de antibióticos y, por tanto, causan la muerte bacteriana.

Por el contrario, ante una infección por virus, se verán atacadas directamente las células del organismo infectado, ya que el virus lisa y rompe directamente las células sanas para garantizar su supervivencia, causando graves desequilibrios en la organización celular y, en el caso de los animales, en su sistema inmune. Para ir en contra de los virus, es necesaria la aplicación de vacunas que terminen con la vida de los virus, o medicamentos de acción virostática que frenen la multiplicación del virus en el interior del organismo, así como otros medicamentos que disminuyan los efectos de la infección, como la fiebre.

Ambos pueden contagiarse por diversas vías: contacto directo entre personas, algunos de animales a personas o al revés, teniendo contacto con superficies contaminadas o con materiales y fluidos contaminados (heces, orina, mucosidad, saliva o sangre), por alimentos contaminados, etcétera. El contagio en sí o la vía de transmisión dependerá del tipo de virus o bacteria del que se hable.

Bibliografía:

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  • Sierra, J.J. (2004) Taxonomía y virus de la inmunodeficiencia humana. Revista Mexicana de Patología Clínica, Redigraphic. Volumen 61 (1).