Dieta alta en grasas promueve el comportamiento depresivo

Redacción

El título de un artículo publicado en la revista Nature señala que «Una dieta alta en grasas promueve el comportamiento depresivo en ratones al suprimir la señalización de PKA hipotalámica»

La obesidad acarrea diferentes problemas de salud sobre todo cardíacos, metabolicos y respiratorios, además de aumentar las posibilidades de desarrollar diferentes tipos de cáncer. Esta enfermedad se desarrolla, sobre todo, por un estilo de vida sedentario y por consumir alimentos ricos en grasas, azucares y altamente procesados.

Además de las enfermedades cardíacas y respiratorias, la obesidad se ha relacionado también con la depresión, diversos estudios demuestran una asociación entre estas dos enfermedades como el presentado por investigadores del departamento de Nutrición, la Facultad de Medicina de la Universidad de Montreal, CRCHUM y el Centro de Investigación de Diabetes de Montreal de Canadá, en el artículo publicado en la revista Frontiers destacan la relación de los estados de ánimo con la selección de los alimentos y que “la dinámica psicológica del consumidor pesa mucho en el nivel de selección de alimentos”, con ello quieren decir que las reacciones emocionales a los alimentos pueden afectar la ingesta futura y pueden impulsar comer en exceso.

Pero los estudios recientes demuestran que los nutrientes que consumimos influyen con el tiempo en el estado de ánimo y el comportamiento debido a acciones directas del Sistema Nervioso Central o por el impacto hormonal en el metabolismo energético, la función endocrina y la inmunidad.

«Esto incluye a la depresión inducida por la obesidad derivada del consumo excesivo de grasas saturadas. En vista del efecto de las grasas saturadas para sesgar la deposición central de grasa y la asociación entre la ingesta de grasas saturadas y enfermedades neurológicas, el vínculo entre las grasas saturadas y la depresión no es sorprendente. »
https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnins.2013.00177/full#h5

Según otro estudio publicado a principios de mayo en la revista Nature, las anomalías endocrinas son comunes en la obesidad. Varios hallazgos sugieren que las alteraciones en los niveles de cortisol, leptina, adiponectina y resistina están asociadas con la depresión y que estas hormonas tienen interacción con el Sistema Nervioso Central para afectar el estado de ánimo, la ansiedad y el comportamiento depresivo.

El mismo estudio indica que “aunque la neuropatofisiología de la depresión no ha sido determinada, las anomalías en la serotonina y la dopamina, se han relacionado con el desarrollo de esta condición.”

La presencia de obesidad, o sobrepeso, coloca a los pacientes con depresión mayor en riesgo de resistencia a antidepresivos como la fluoxetina. Cuando se compararon con pacientes de peso corporal normal, los pacientes con sobrepeso y obesos mostraron una respuesta sustancialmente más lenta al tratamiento con antidepresivos, menos mejoría en la neuroendocrinología y el procesamiento cognitivo, y menos aumento de peso inducido por antidepresivos. Esta observación sugiere la participación de vías únicas para la depresión en la población con sobrepeso y obesa.

Los neurocircuitos que se involucran en la depresión involucran diversas partes del sistema límbico, como el hipocampo, la amígdala, el tálamo, la corteza y el hipotálamo. La relación entre la depresión y la obesidad podría estar en el hipotálamo, pues esta desempeña un papel crucial en la depresión y en la obesidad, pues es el principal regulador de la homeostasis energética ( equilibrio entre la cantidad de energía almacenada en forma de grasa corporal y el catabolismo de la misma).

En el estudio encontraron que la obesidad inducida genéticamente o por la dieta  en ratones conduce a un fenotipo de depresión. También encontraron que el consumo de una dieta rica en grasas conduce a una afluencia de ácidos grasos en la dieta específicamente en el hipotálamo. Estos ácidos grasos pueden modular directamente la vía de señalización de PKA (La proteína quinasa A, su actividad depende de la concentración de cAMP(adenosín monofosfato cíclico).

Por eso, la PKA es también conocida como proteína quinasa dependiente del cAMP y tiene una infinidad de funciones en la célula, incluyendo la regulación del metabolismo del glucógeno, glucosa y lípidos. Esto es importante en la regulación del ciclo celular, esto incluye a las células cerebrales) que al tener alteraciones influye en el desarrollo de la depresión. Estos hallazgos sugieren que la entrada de ácidos grasos saturados debido al consumo de una dieta alta en grasas puede alterar la cascada de señalización de cAMP / PKA y dar lugar al desarrollo del fenotipo de la depresión.

Los resultados que obtuvieron sugieren que el consumo de una dieta alta en grasas regula la vía de señalización de PKA en el hipotálamo y podría ser responsable del desarrollo del fenotipo tipo depresión inducida por la obesidad en ratones.

Algunas recomendaciones para evitar los múltiples daños de la obesidad son cambiar la dieta por una más equilibrada, dejar las grasas saturadas y los alimentos procesados, realizar ejercicio (aunque sea caminar 30 minutos al día) y visitar al nutriólogo.

Estas son algunas líneas de ayuda y asistencia psicológica:

La Cruz Roja Mexicana tiene SAPTEL, en el número 5259 8121 y al 01800 4727835

http://www.saptel.org.mx/index.html

La Universidad Nacional Autónoma de México ofrece los servicios de una Línea de Atención Psicológica Call Center especializada en salud mental. A través del número 5622 2288.