El bicarbonato de sodio es efectivo para eliminar los plaguicidas de los alimentos

Los plaguicidas son productos químicos que se utilizan en la agricultura para proteger los cultivos contra insectos, hongos, malezas y otras plagas. Además de usarse en la agricultura, se emplean para controlar vectores de enfermedades tropicales, como los mosquitos, y así proteger la salud pública.

Sin embargo, de acuerdo con la OMS, los plaguicidas también son potencialmente tóxicos para los seres humanos. Pueden provocar cáncer o acarrear consecuencias para los sistemas reproductivo, inmunitario o nervioso.

Por ello es que hay que lavar bien nuestros alimentos, no sólo por la tierra y bacterias, sino porque pueden contener plaguicidas. Pero, al lavarlos es posible que queden restos de estos.

¿Cómo podemos eliminar los plaguicidas de nuestros alimentos?

Un estudio realizado en la Universidad de Massachusetts , EE. UU., encontró que la forma más efectiva de eliminar los plaguicidas de los alimentos es lavándolos con agua y bicarbonato de sodio .

Las pruebas se hicieron con manzanas porque es la fruta con los niveles más altos de residuos de plaguicidas, según el Grupo de Trabajo Ambiental . Después de sumergirse durante 15 minutos en agua con bicarbonato, las muestras analizadas tenían un 96% menos de plaguicidas.

¿Cómo usaremos el bicarbonato para lavar nuestras frutas y verduras?

Puedes utilizar el bicarbonato de sodio para eliminar los residuos de plaguicidas que quedan en las verduras y frutas. Al ser una sal alcalina, el bicarbonato de sodio es un compuesto ecológico y puede emplearse para lavar alimentos.

En un tazón de agua, agrega unas cucharadas de bicarbonato de sodio y pon en remojo tus frutas y verduras. Déjalas en la solución durante algunos minutos y luego enjuaga con agua fría.

También puedes frotar un poco de bicarbonato de sodio en el producto y utilizar un cepillo para eliminar los residuos. Esta técnica es particularmente efectiva con los melones, porque sus cáscaras tienen distintos rincones y grietas donde la suciedad y los microbios se esconden.