El silencio es muy importante para el funcionamiento del cerebro

La exposición a ruidos fuertes o prolongados pueden provocar daños en el oído y pérdida de audición. Pero ese ruido ambiental constante al que estamos sometidos a diario también es perjudicial. El ruido provoca en el cerebro la activación del mecanismo de huída o lucha, es decir, una reacción de estrés.

Cuando el ruido es constante aumentan los niveles de cortisol, los niveles de glucosa en sangre, la presión arterial, y se desencadenan las peores consecuencias del estrés crónico. El ruido ambiental aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, afecta a la capacidad de los niños para aprender, y en los adultos puede provocar o empeorar la depresión y la ansiedad. Cuando además el ruido afecta al sueño, estos efectos se multiplican.

La investigación científica sobre los efectos positivos del silencio es relativamente reciente. Dos horas al día de silencio (algo que mucha gente puede encontrar imposible) proporcionaban el mayor efecto sobre la neurogénesis.

El silencio también es el espacio mental en el que se activa la red de modo por defecto, un sistema dentro del cerebro que actúa cuando reflexionamos sobre nosotros mismos, y define nuestra identidad. Cuando estamos ocupados en una actividad, esta red se inhibe, pero cuando cerramos los ojos y estamos en silencio (como ocurre durante la meditación), la red de modo por defecto se activa. Es decir, el silencio es lo que nos permite tener una vida interior.

El silencio también es necesario para «sanar» del cerebro tras el daño causado por el ruido, algo que cualquiera sabe de modo intuitivo después de pasar varias horas en una discoteca. Cuando nos forzamos a prestar atención a algo (incluyendo el ruido) durante mucho tiempo, nuestro cerebro se fatiga. Determinadas actividades como estar en un entorno natural y en silencio se han calificado como “restauradoras” de la capacidad del cerebro para prestar atención.

¿En qué se basa todo esto?

Community noise exposure and stress in children
Los niños en las zonas más ruidosas tenían presión arterial sistólica en reposo elevada y cortisol urinario durante la noche durante 8 h.

Cardiovascular effects of environmental noise exposure
Tanto los estudios observacionales como los experimentales indican que, en particular, el ruido nocturno puede causar trastornos en la estructura del sueño, despertares vegetativos (por ejemplo, aumentos de la presión arterial y frecuencia cardíaca) y aumentos en los niveles de hormonas del estrés y el estrés oxidativo, que a su vez pueden provocar disfunción endotelial e hipertensión arterial.

Night time aircraft noise exposure and children’s cognitive performance.
La exposición crónica al ruido de los aviones en niños se asocia con un deterioro de la lectura y la memoria a largo plazo.

Noise Annoyance Is Associated with Depression and Anxiety in the General Population- The Contribution of Aircraft Noise
La demostración de una asociación de molestia por ruido con la depresión actual y el trastorno de ansiedad es compatible con la hipótesis de que la molestia induce al estrés, que a su vez puede precipitar o incluso empeorar la depresión y los trastornos de ansiedad ya existentes. No se excluye que la depresión y los trastornos de ansiedad también puedan indicar una mayor sensibilidad al ruido. Por lo tanto, la enfermedad mental existente puede deteriorarse debido al ruido.

WHO Environmental Noise Guidelines for the European Region: A Systematic Review on Environmental Noise and Effects on Sleep
Según la evidencia disponible, el ruido del transporte afecta la fisiología del sueño medida objetivamente y la alteración del sueño subjetivamente evaluada en adultos.

Cardiovascular, cerebrovascular, and respiratory changes induced by different types of music in musicians and non‐musicians: the importance of silence
La pausa redujo la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la ventilación por minuto, incluso por debajo de la línea de base.

THE RESTORATIVE BENEFITS OF NATURE: TOWARD AN INTEGRATIVE FRAMEWORK
Bohnen et al. estudiaron el impacto de las tareas mentales continuas (acompañadas de ruido) en el estrés y rendimiento. Aunque el rendimiento no resultó afectado en el grupo en su conjunto, los participantes con mayores reacciones de cortisol (la medida de estrés utilizada en este estudio) mostraron un mayor déficit de atención.