Imparable el ambulantaje

La colonia Polanco en su origen fue básicamente habitacional, con zonas o tiendas que cubrían las necesidades locales. Al crecer la ciudad, esta colonia por su localización y excelente planeación de calles se volvió un atractivo para diversos negocios como restaurantes, lugares de esparcimiento, tiendas diversas, etc., también para oficinas que se instalaron en casas habitación o nuevas construcciones de edificios y grandes y pequeños hoteles.


Lo anterior aumentó la densidad poblacional, sobre todo en las horas de trabajo. Además, ha habido constantes obras lo que atrajo a muchos trabajadores. Este aumento demográfico generó una gran demanda de diversos productos, sobre todo de alimentos, la colonia tiene aproximadamente 500 restaurantes con los que se puede cubrir la demanda de aquellos que pueden pagar los costos generalmente altos de estos establecimientos.

Los de menores ingresos quedaron a la deriva y de inmediato se fue generando una inmensa red de ambulantes situados en lugares estratégicos para poder vender sus productos, los precios de las comidas que ofrecen fluctúan entre 20 y 50 pesos.

Solo en el perímetro de la colonia Polanco se estima que hay 500 ambulantes semifijos, lo que ha generado una fuerte protesta de los vecinos que están afectados por olores, basura, ruido y bloqueo de banquetas. Estos han denunciado en la delegación, ahora alcaldía, pero solo se logró disminuir el número de estos comerciantes en el período de Fernando Aboitiz y Gabriela Cuevas. Con los demás, ha habido una constante presión, como ahora con el Alcalde Víctor Romo, donde se informa de ambulantes, los retiran pero como solo pueden mantener retenidos 24 horas los enseres, al otro día están de vuelta.

¿Cómo resolver o disminuir al mínimo esta actividad en la zona,  que nace de la necesidad del que busca comer como del que se gana la vida con esta actividad?


Algunas de las sugerencias son: tener el mínimo de puestos pero bien diseñados en puntos estratégicos, móviles, para que se puedan poner y quitar, que sean higiénicos, que tengan permiso y paguen impuestos igual que cualquier comercio. 

Otra solución es que en los edificios en obra se permita la venta de comida dentro algún espacio seguro y que los empleadores de oficinas destinen un espacio para  la venta de comida a sus trabajadores, pues en muchas oficinas no se tienen espacios para ello y deben salir a buscar en las calles.