La propuesta NAICM en Texcoco o Santa Lucía: ERRADA

Eduardo Farah

Hace 5 años nos enteramos por vecinos del área de Texcoco que estaban comprando y sacando a campesinos y habitantes de la zona en la que pondrán el aeropuerto, así como de las zonas colindantes, a precios ínfimos, inclusive, había actos de violencia contra los pobladores. Desde entonces analizamos la susodicha propuesta y por los siguientes motivos nos opusimos radicalmente a ella:

  • Por estar en un lago costaría casi lo doble o más, más lo que costaría si se toma en cuenta el mantenimiento para evitar que se hunda o se inunde (que costaría 50 mil millones de pesos anuales).
  • Destruye el último lago de la ciudad, el cual debería ampliarse, ya que además es un repositorio de aves y sirve de termostato para evitar los cambios bruscos de temperatura.
  • Los aeropuertos del mundo se construyen lejos de las ciudades, e inclusive en el océano, para no afectar a estas con contaminación ambiental o sonora y el peligro, por lo que la localización de este nuevo aeropuerto es absurda.

Por lo anterior, planteamos que si realmente se requiere un aeropuerto nuevo había dos opciones más suaves, a menor costo y con menor impacto, las cuales serían:

  1. Al norte del Valle de México, a 60 u 80 km alejado de la ciudad, ahí hay espacio y suelo duro, además no hay montañas que obliguen a los aviones a dar los fuertes virajes que deben hacer aquí, ni amenazan con contaminación, ruido o accidentes a los habitantes. Esta zona se puede comunicar con un tren rápido con estaciones zonales y por extensiones de las carreteras que van hacia el norte, lo cual sería más rápido que ir al aeropuerto actual con un tráfico atestado que puede tardar horas. Este proyecto, por estar en buen suelo, costaría, tanto en obra como en mantenimiento, la mitad que el propuesto.
  2. La otra opción es crear una red de aeropuertos coordinados que intercambien pasajeros como sucede en varias ciudades del mundo, que son, el de Toluca, Puebla, Cuernavaca y Querétaro, haciéndolos zonales.

Ahora que se conocen las cifras reales, la oposición es mayor. Primero dijeron que costaría 160 mil millones, luego que 280 mil millones, actualmente no mantienen una cifra exacta, pero se estima que llegará a los 500 mil millones. Además buscan que se concesione, lo cuál quiere decir que la gigantesca deuda se socializa para que la paguen los contribuyentes y las utilidades se las lleven los empresarios.