¿La vida y la civilización caerán?

COP24: Desfavorable el futuro del cambio climático

Eduardo Farah

Arriba del volcán Mauna Loa está un observatorio que, desde hace 56 años, mide todos los días la concentración atmosférica del CO2. Desde 1870 a la fecha pasó de 280 ppm a más de 410; y ahora en vez de aumentar como antes menos de una parte por año, ahora son hasta en 3ppm y baste decir que desde la era del plioceno hace 3 millones de años no se había alcanzado, se cree que podría llegar a las 700ppm, -este máximo no se había alcanzado en los últimos 20 millones de años, cuando se desertificó en gran parte la tierra y los océanos subieron mas de 50 metros-.

Mencionan los científicos que el calentamiento global ya está en marcha y sube más de un grado al año,  además la NASA advierte que los últimos cuatro años han sido los más calientes registrados en 150 años y la tendencia continua.

Esto está modificando el ritmo de evaporación del agua, las corrientes pluviales y oceánicas, modificando el clima, como ocurre en el desierto de Atacama en el que ha estado lloviendo los últimos 3 años, lo que no había ocurrido en 500 o el desierto de Arabia Saudita que ha tenido largas sequías tuvo durante el mes de noviembre grandes inundaciones, y queda mencionar que en los últimos 10 años California ha tenido 8 años de sequía con el resultado de los desastrosos mega incendios.

¿Qué genera el cambio climático?

Actualmente ha habido grandes sequías en el Medio oriente y Noráfrica, lo que afecta la productividad agrícola y de pastoreo, por lo que se han desatado guerras en esas regiones inducidas por la miseria y el hambre, además de la migración brutal de decenas de millones a zonas más productivas con la consecuente tensión en los países receptores de Europa, Estados Unidos y otros más.

Además, de que el hambre también se genera porque sigue el crecimiento demográfico, y está haciendo que tanto la flora como la fauna del mundo se vean afectadas por la devastación, la tala y la erosión.

En la reunión de Varsovia (COP24), celebrada en diciembre de este año,  primero la Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció que el protocolo de París que se suponía iba a generar con un acuerdo global la disminución del CO2 no está dando resultados, porque el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, niega la existencia del calentamiento global (se cree que para mantener la extracción de petróleo, gas y carbono) y salió del acuerdo de París, por otra parte, porque los principales consumidores de hidrocarburos y carbón como China y la India siguen aumentando su consumo sin control alguno. Por lo que, derivado de los temas tratados en el encuentro de Varsovia la conclusión de los principales científicos es que ya se pasó el punto de no retorno y entramos en territorio desconocido con consecuencias inimaginables. Y en eso están de acuerdo científicos como Lovelock, Attenborough, entre otros, incluyendo al fallecido Stephen Hawking.

Ahora hay que añadir a este terrible escenario que el gas metano -que tiene un poder de calentamiento 20 veces mayor que el CO2- pasó de 700 ppm en 1900 a más de 1800ppm, generado por fugas en extracción de gas natural y más ahora con el fracking y por la industria ganadera, pues ya se superan los 1200 millones de animales.

Lo que ya empieza a impactar además del cambio climático es el lento pero inexorable crecimiento del nivel de los océanos registrado por los mareógrafos y las mediciones por satélite demuestran que a lo largo del siglo, el Nivel del Mar aumentó entre 10 y 30 centímetros, y la tasa anual de aumento durante las pasadas dos décadas es de 3,2 milímetros, el doble de velocidad media de los últimos 80 años. El Ártico, Groenlandia y la antártica se deshielan.