Las colillas: contaminantes del ambiente ignoradas

Una colilla de cigarro contamina hasta 50 litros de agua potables o 15 litros de agua de mar. Estos filtros son desechos tóxicos por todo lo que reside en el cigarro y además provienen de la boca de 13 millones de fumadores. 

Las colillas de cigarros pueden tardar en degradarse entre 3 y 4 meses o hasta 1 o 2 años, por ello se pueden reciclar, aunque esto solo lo hacen empresas especializadas. Sin embargo, a la intemperie dañan ecosistemas (los pájaros las trasladan), contaminan el agua potable y son fuente de enfermedades. 

Las colillas contienen sustancias tóxicas y perjudiciales para el medio ambiente como nicotina, alquitrán, acetato de celulosa e hidrocarburos, metales pesados como plomo, arsénico y cianuro, que en la intemperie causan contaminación en el ambiente.

Según datos de SEDEMA 3 de cada 10 personas son fumadoras y potencialmente el 65% de las colillas terminan en el suelo. Al llover, el agua disuelve parte de los componentes que están en la colilla y se transportan por las coladeras.  

Algunas especies de aves utilizan las colillas para hacer sus nidos, porque la nicotina es un material que guarda el calor y repele algunos parásitos, pero tienen consecuencias negativas en la sobrevivencia de los huevos, también disminuye la respuesta inmunológica de los polluelos.

No se deben tirar junto con los residuos orgánicos, pues contaminan lo que entre en contacto con ellas y por ello no se pueden convertir en composta. Se deben poner en un bote de residuos no reciclables.