PROFECO alerta sobre la calidad de las tiendas Fast Fashion

El fast fashion o low cost (“moda rápida” o “moda de bajo costo”) son prendas producidas en masa, que siguen las tendencias más recientes y que son diseñadas y fabricadas de manera acelerada y a bajo costo. Se presentan en temporadas más cortas que antes (solían ser temporadas primavera-verano y otoño-invierno) y actualmente los cambios son más bien bimestrales o mensuales, con al menos 50 colecciones al año. Las prendas son de bajo costo porque son creadas en fábricas en países de Oriente, en los que las leyes laborales son laxas y pagan míseros sueldos a los empleados.

Esto permitió que más personas accedan a prendas novedosas a precios asequibles, de manera continua. A esto se suma que gracias a las redes sociales y la visibilidad que estas dan, las personas ya no quieren ser vistas con lo mismo, y como estas prendas son baratas es más fácil que las personas renueven su guardarropa. 

H&M, el grupo Inditex al cual perteneceZara; Top Shop, Primark, Mango, Forever 21 y Uniqlo son algunas de las empresas que realizan fast fashion. A través de estudios de comportamiento y mercado, campañas de publicidad y estrategias de producción, distribución y marketing, estos negocios han logrado el objetivo de conquistar al público y convertir la moda en un bien de consumo para las masas.

Los problemas con el fast fashion

Además de los impactos ecológicos típicos de la industria, como el alto consumo de recursos naturales e insumos químicos y la generación de vertimientos y emisiones, ahora la industria de la moda se encuentra entre las más contaminantes del mundo. 

Según el World Resources Institute -WRI-, producir una camisa de algodón consume 2700 litros de agua y la industria textil genera el 20% de la contaminación industrial del agua. Así mismo, se estima que en la producción de una camisa se emiten entre 2,1 y 5,5 Kg de CO2, siendo las prendas fabricadas en poliéster las que mayores emisiones generan -cerca de 706 billones de Kg de CO2 en 2015-.

En el informe Pulse of the Fashion Industry de Global Fashion Agenda y Boston Consulting Group se estima que, de acuerdo a las tendencias de consumo actuales y las perspectivas de crecimiento, el consumo de agua, las emisiones de CO2 y la generación de residuos aumentarán entre 50 y 63% a 2030. 

Actualmente, los efectos de la creación de prendas low cost son considerados como una “emergencia medioambiental” por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ya que considera que esta industria produce consecuencias negativas al planeta.

“Está claro que la moda debe cambiar sus engranajes y ser responsable con el medio ambiente”, afirmó Olga Algayeroba, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica de la ONU para Europa.

Durante el evento Fashion and Sustainable Development Goals: What Role for the UN? celebrado en Génova, la ONU dijo que actualmente la industria de moda es la segunda más contaminante del planeta, después del petróleo, y además la segunda que más contamina el agua porque produce 20% de aguas residuales que se generan a escala global.

Siendo más claros a través de números, se necesitan más de 10.000 litros de agua para producir tan solo un kilo de algodón, que vendría a ser el equivalente al consumo de un humano durante diez años, y con el que tan solo podría confeccionarse un par de jeans.

Además del alto consumo de agua y de la gran cantidad de pesticidas utilizados, la producción de fibras textiles sintéticas plásticas necesita de la quema de petróleo, que produce un 10% de las emisiones de dióxido de carbono. Esta cifra de contaminación que genera la producción de este tipo de fibras textiles, supera a la que producen todos los vuelos internacionales y el envío de marítimo de mercancías juntas.

PROFECO en contra de las tiendas Fast Fashion

Durante el mes de noviembre en la Revista del Consumidor, la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) alertó por la durabilidad de las prendas de ropa adquiridas en establecimientos conocidos como de moda rápida, o fast fashion.

En un artículo publicado en la Revista del Consumidor del mes de diciembre, la dependencia asegura que la durabilidad de ropa ha pasado de ser de varios años “a unos cuantos meses”. 

En este artículo señalan que las marcas Bershka, C&A, GAP, Forever 21, H&M, Oysho, Pull&Bear, Urban Outfitters, Zara, Stradivarius, entre otras, tienen temporadas de máximo seis semanas, por ello en lugar de resurtir las tiendas con el mismo modelo de prendas, lo cambian por nuevos diseños con frecuencia. Además advierten de la mala calidad de las prendas pues estas duran  poco tiempo. 

La PROFECO solicita revisar la calidad de la ropa y zapatos comprados en estas tiendas, sugiere que los consumidores prefieran telas naturales en lugar de las telas sintéticas que son el material mayoritario en las prendas de estas tiendas.