¿Reconocer derechos a los propietarios que habitan sobre el subsuelo se acaba el huachicol?

Eduardo Farah

En la mayoría de países civilizados el subsuelo es propiedad del dueño de la superficie, aunque existen leyes que regulan su uso. En México, el subsuelo es del gobierno desde que se expropió el petróleo, así que, si hay hidrocarburos, carbón o minerales, además de todos los ductos que pasen por debajo, el que da las concesiones o permisos es el Gobierno Federal.

Lo anterior mantiene a los propietarios del suelo, sean ejidatarios, comuneros o propietarios, al margen total de las ganancias que obtienen los que usufructúan el suelo a base de concesiones.  Se enriquecen los políticos y funcionarios, así como los grandes empresarios, en cambio, los que habitan el lugar: sufren la obra, no pueden sembrar encima ni cerca de los ductos y además la mayoría vive subsistiendo de agricultura, pero con altos niveles de pobreza… la riqueza se concentra en políticos, funcionarios, líderes sindicales y empresarios, mientras que los dueños del espacio solo ven pasar la riqueza sin tener acceso a ella.

El huachicoleo pareció la única opción para muchos de los que habitan estas áreas, por lo que ante la necesidad de los habitantes con altos índices de pobreza al gobierno le quedan dos opciones:

  1. Que todo siga igual, que las estrategias para combatirlo sean vagas: se aumente el número de militares y policías, además de tener que darles a los pobladores una gran cantidad de recursos vía apoyos.
  2. Darles derechos en el subsuelo a los propietarios legítimos del suelo, sean ejidatarios, comuneros o propietarios privados. Y pagarles derechos que se establecerían mediante cuotas proporcionales a lo que se mueve a través de sus terrenos. Con lo que la riqueza se repartiría de manera más equitativa en un país donde solo pocos la poseen.
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