Refrescos de cola relacionados con trastornos mentales, digestivos, enfermedades óseas, cardíacas y adicciones 

Las bebidas de cola y en general, los refrescos y jugos, contienen altas cantidades de azúcar, en 600 ml tienen de 10 a 16 cucharadas de azúcar o de sucralosa (endulzante artificial que no está recomendado para niños). Sin embargo, su consumo es constante y en aumento.

La fórmula de las bebidas de cola no viene explicitada en las etiquetas y poco se sabe de quiénes la saben. Cuando el refresco de cola recién se producía contenía coca (planta endémica de Perú) y cola (planta africana) pero en Estados Unidos las prohibieron por ser adictivas. La bebida contenía siete sustancias, por lo que se llamó a la fórmula 7x.

Originalmente tenía caramelo natural para darle color, pero por ser costoso se imitó su sabor a través de químicos que resultaron muy peligrosos.

AFECTACIONES A LA SALUD

Se sabe que la mitad del contenido es azúcar, en condiciones normales un ser humano la vomitaría, por lo que le agregan ácido fosfórico que neutraliza el sabor y hace posible beberla. Sin embargo, el ácido fosfórico provoca desmineralización ósea porque no permite la absorción del calcio al organismo, provoca disminución de la densidad de los huesos, los debilita y permite las fisuras y fracturas, además del desgaste al esmalte de los dientes y favorece la aparición de caries.

Al entrar al organismo produce mucha insulina y tiene bajo índice de saciedad, por eso no quita la sed. A los 20 minutos de haber tomado un vaso, el nivel de azúcar aumenta rápidamente y causa secreción de insulina. Al ser un proceso tan rápido el cuerpo no logra digerirlo y se transforma en grasa resultando en sobrepeso u obesidad.

Además, la combinación del ácido con el azúcar provoca dificultad para absorber hierro, lo cual puede generar anemia, mayor disposición para contraer infecciones, sobre todo en niños, ancianos y embarazadas.

A esta bebida también se le ha asociado la producción de cálculos renales, también de ser un antioxidante muy potente, por lo que lo usan en casas para limpiar baños y destapar tuberías.

Se considera que el que la bebida aún sea adictiva, a pesar de ya no tener ingredientes como la coca y la cola, es por el uso de cafeína y el exceso de azúcar, que reactivan las terminales nerviosas del cerebro y a los 45 minutos aumentan la producción de dopamina y serotonina, sustancias encargadas de producir placer, provocando un efecto similar al de la heroína.

La cafeína, además, altera el sistema nervioso central y el sueño, aumenta la presión arterial, pero la que utilizan en las bebidas es sintética que resulta más dañina, pues llega rápido al cerebro y horas después es eliminada en la orina. Con dicha secreción se genera producción de líquido y se elimina magnesio y zinc (minerales que son necesarios para los huesos).

A los 60 minutos el ácido fosfórico fija el calcio, el magnesio y el zinc al intestino, esto acelera el metabolismo y entonces las altas dosis de azúcar y endulzantes artificiales incrementan la secreción urinaria de calcio.

Entre más se consume más se estimula y la adicción crece, de hecho, cuando las personas dejan de tomarla tienen una sensación de malestar, agotamiento, cansancio y hasta que no la ingieren se sienten bien, pasan por síndrome de abstinencia.

Además, contiene un aditivo llamado E-150 que afecta el metabolismo de las proteínas y la calidad de la sangre, y con ello produce anemia, depresión y confusión, entre otros síntomas. El gas que contiene produce inflamación y mala digestión que se vuelven crónicos por el consumo constante.

El colorante artificial que contiene se ha asociado con enfermedades como el cáncer de pulmón, hígado, tiroides y leucemia.

En cuanto a los refrescos de cola light si se consumen en grandes cantidades pueden producir daños cerebrales, pérdida de memoria, confusión mental, Alzheimer, daños en la retina y al sistema nervioso.

Con información de Gaceta UNAM