Tecnología para el éxito de la reforestación ante la sequía

DR. Efrain R. Angeles-Cervantes

Línea de Ecología de Bosques e Hidrología

UNAM-FES ZARAGOZA | Edificio UMIEZ Laboratorio 8, primer piso

Los árboles permiten atenuar las altas temperaturas, modificar la humedad del aire, y por ello se dice que son importantes reguladores del clima. En los últimos meses las altas temperaturas en la ciudad nos han hecho pensar en la importancia de los árboles, en la necesidad de conservarlos y extender la superficie arbolada a través de la reforestación. Los árboles desde su nacimiento dependen del suelo, su fertilidad y de los minerales que presenten. Sin embargo, las modificaciones que hemos hecho a los ecosistemas con la urbanización afectan negativamente a los suelos, por ejemplo, se genera la repelencia al agua, fenómeno llamado hidrofobicidad del suelo que inhibe la infiltración del agua y por lo tanto somete a un largo estrés hídrico a las plantas a pesar de la ocurrencia de precipitaciones o de riego.

Los suelos hidrófobos retienen un mínimo de humedad por ello el desarrollo vegetal es deficiente. A una mayor escala los bosques urbanos pierden la capacidad de ser una esponja de absorción de agua de lluvia, al generarse erosión y con ello una incapacidad de permear agua hacia el sustrato, por lo tanto, el agua no llega a los mantos acuíferos y mas bien escurre hacia el drenaje saturándolo, y muchas veces generando inundaciones.

Por lo anterior, el gran reto de la reforestación es enfrentar el déficit hídrico del suelo y el ambiente, a lo que comúnmente se denomina sequía. La evolución a permitido que los árboles desarrollen estrategias como el almacenamiento de agua en troncos, ramas y raíces. Las ramificaciones “hacia arriba” (como si levantara los brazos) permiten captar agua de la lluvia y dirigirla a través de sus escurrimientos al suelo y a sus raíces. No obstante, la estructura del árbol no es suficiente para sobrevivir a la sequía se requiere una buena estructura del suelo con minerales del suelo de estructura abierta que les permita contener moléculas de agua. El espacio poroso permite el transporte y almacenamiento de agua, lo que a su vez permite el espacio para que las raíces y micorrizas se desarrollen. También un mayor espacio poroso genera una mayor superficie de reacción y liberación o solubilización de nutrimentos, lo que los hace más disponibles y permiten desarrollar el arbolado.

En el año 2012 investigadores de la Facultad de Estudios Superiores de Zaragoza probamos añadir varias soluciones minerales a suelos hidrofóbicos con el fin de mejorar su estructura de los en diferentes lugares de nuestro país especialmente en zonas con ocurrencia de incendios, se logró un mayor éxito en las reforestaciones en coníferas (pinos, cedros, oyameles) e incluso en el desarrollo del arbolado adulto. Ante el cambio climático estas investigaciones representan una estrategia para lograr el éxito de las reforestaciones y la sobrevivencia del arbolado adulto, también permiten un uso mas efectivo del agua, y a nivel cuenca permiten alimentar el acuífero, dando como consecuencia una mejorar en el clima urbano, en el abasto de agua y en la recuperación de ecosistemas.